Estoy en España degustando un café de primera, disfrutando de un poco de soledad y a la vez iniciando un nueva amistad con un compañero de viaje; siempre me pregunté el porqué de tu interés en mi amistad, eso no sucede por mera casualidad, debió haber un motivo para mantener este tema tan atractivo pues con el tiempo hemos llegado a ser más que amigos.
No puedo negar que tu amistad ha traído a mi vida beneficios, le dio a mi existir nuevos indicios, la llenó de retos y bendiciones, de ellas puedo contarlas por montones; las sonrisas no se hicieron esperar y el dolor fue algo que desde el inicio hemos podido evitar, hablando con honestidad y no haciendo siempre mi voluntad.
La duda surgió en este viaje, pues no traigo conmigo mucho equipaje, estoy relajado y confiado que lo mejor está esperando cuando lleguemos al otro lado ¿Qué es lo que has visto en mí? ¿Qué es lo que tengo que te ha cautivado? Con todo lo que tú tienes no puedo creer que estés en mi interesado.
Cuando pienso en tu amistad me vuelve el color a la otra mitad de mi vida, cuando pienso en tu amistad siento que puede hablar con libertad, es por ello que hoy busco el motivo de ese amor que por ahora me tiene cautivo; cuando no estás siento que no tengo ombligo, siento que no valgo en la vida y mis días carecen de sentido.
Hoy entiendo el motivo, de mantener este amor vivo, es tu amor inmensurable el que cambia la vida de todo ser miserable, jamás dejes de amarme, pues yo jamás dejaré de congregarme; ya que cuando te adoro y canto se va de mi vida todo quebranto. Gracias Cristo por estar siempre listo, gracias Padre por pensar en mí antes que sea demasiado tarde.