El sol siempre sale para los hijos de Dios, de esto puede estar seguro; en estos últimos días los problemas a nivel regional están a flor de piel, la criminalidad está imparable, los secuestros a la orden del día. Con ello la esperanza de muchos se ve cortada y la fe de otros flaquea. La diferencia en tu vida la hará Dios, cuando tienes a Dios lo tienes todo y aun estando en oscuridad la luz de su presencia ilumina tu camino, mejorando con ello el resultado de tu destino.
Las tormentas de esta semana nos han dañado las cosechas, nos han dañado las carreteras, nos han dañado el corazón; no ignorando la pérdida de seres queridos y bienes materiales, que con gran esfuerzo hemos llegado a tener en estos últimos tiempos. Los noticieros nos complican las cosas mostrando como es costumbre el lado mayormente oscuro de las cosas, pero en la vida de los hijos de Dios siempre hay esperanza.
El ambiente en nuestras colonias y municipios es tenso, los ríos están que no aguantan más la cantidad de lluvia de nuestro territorio, como la que llega de Honduras en el Oriente del país, pero gracias a Dios el agua vital liquido para el desarrollo de un país, no será problema por mucho tiempo en nuestro territorio salvadoreño; por la fe veo las cosechas frondosas y abundantes, por la fe declaro cada valle de nuestro territorio bendecido pues Dios nos quita lo bueno para darnos lo mejor y estas tormentas no son la excepción.
Si eres un hijo de Dios, tu puedes tener paz en la tormenta, sabiendo que Dios está en control de todas las cosas; esto es para los que somos hijos de Dios. Existe una diferencia entre los hijos de Dios y los hijos de Adán, esta consiste en que los hijos de Adán son todos los nacidos de mujer, pero los hijos de Dios son lo que reconocen su Señorío en su diario vivir, los que han decidido nacer de nuevo a la familia de Dios a través de su hijo Jesucristo quien murió en la cruz para darnos salvación por gracia.
Paz en la tormenta, es el resultado de amar a Dios por encima de todas las cosas, es producto de renunciar al apego a lo material y palpable, para entablar una amistad intima con tu creador por medio de Jesús el único camino al Padre. No sufras anticipadamente, dale espacio a Dios en tu vida; pues la paz es la tarjeta de presentación de la llegada de Jesús a tu vida y corazón, de esto en algún momento me darás la razón. Declara hoy por la fe paz en la tormenta, pues la luz sigue a los hijo de Jesús.