No cabe duda que la Biblia tiene toda la razón, no hay quien haga el bien, no hay uno solo. Los tiempos no han cambiado, desde Noé hasta nuestros tiempos vemos las obras del hombre corrompiendo lo perfecto de Dios su creación, y el entorno ladronesco, infidelidad, soberbia, una variedad de pecados que nos tienen a todos atados.
Asaltos a la orden del día, esto es una verdadera pesadilla; esta semana pasada una colega de la Maestría decidió llenar de gasolina su vehículo en la ESSO del Paseo General Escalón a la altura de almacenes Siman; al llegar al lugar dejó su vehículo por unos dos minutos mientras a tempranas horas de la mañana tomaba un café.
Eso bastó para que un ampón en un vehículo 4x4, casi del año, se colocó detrás de el vehículo de ella y procedió a robar todo lo que ella dejó sobre los asientos y el baúl, al regresar ella por su billetera y cartera se dio cuenta que le habían robado; con mucha vergüenza le dijo a la cajera que no podía cancelar el café por falta de dinero ya que en el parqueo de la gasolinera le robaron todo.
La incrédula administradora le costo creer que esto sucedió en su turno, cuando todos estaban haciendo su trabajo con empeño, pero fue necesario analizar el video de seguridad que con sus propios ojos vio cuando una camioneta Nissan Path Finther color ocre se colocó atrás del carro de mi compañera y procedió con rapidez a sacar todo lo que pudieron.
La Criminalidad de nuestros tiempos es producto de la incapacidad de diferenciar entre el bien y el mal, ya que para los hombres de hoy lo normal es lo inmoral, y lo inmoral es lo normal; necesitamos volver a las raíces del problema que la Biblia le llama pecado, pecado lo definimos como todo aquello que nos aleja de Dios. Si ponemos atención notaremos que somos nosotros los que corremos de Él.
Para resolver el problema necesitamos conocer o diferenciar entre lo bueno y lo malo, y no llamar a lo bueno malo, ni a lo malo bueno; para ello necesitamos conocer a Dios cara a cara quien nos confronta y nos muestra la diferencia entre el bien y el mal. Con ello cambiará nuestra manera de pensar y actuar, cambiará nuestro deseo por lo prohibido.
La criminalidad de nuestros tiempos es producto de hacer y no buscar el arrepentimiento, pero de esto no les miento busque a Dios y escuche con atención su voz; Él cambia el sentido de lo anteriormente vivido, Él nos impulsa a entrar por fe hasta lo hoy desconocido, el amor de Dios por su creación, quien nos ayuda en cada situación. Abre bien los ojos hoy y corre del ampón.