Esta temporada de Frijol fue afectada por la lluvia como por la sequía, el clima a nivel mundial está afectando cosechas alrededor del planeta; con ello la escasez no se ha hecho esperar, los precios están por la nubes y los acaparadores están haciendo de las suyas con el alza de precios en general. Pero ese no es mi punto de hoy, mi punto es que los frijoles faltaran a todos los que decidan no esforzase.
Lo que hoy vivimos es producto de la comodidad de muchos y conformismo de otros, los campos están a la espera de personas de valor que crean en El Salvador; personas que estén dispuestas a pagar el precio del éxito sino para ellos para futuras generaciones, gente de cambio gente decidida, gente que no se conforme a que le pongan un simple uniforme.
Esta generación está en muy mala relación con el esfuerzo y el trabajo, siempre critican a todos dando golpes bajos; se quejan de la factura del agua, se quejan de la factura de la energía pero ¿quién nos sacara de esta terrible pesadilla? Serán los hombres y mujeres de valor, de esos son los que necesita El Salvador, no más políticos, no más charlatanes, que vivan los viejos los que siembran hasta en los volcanes.
El obrero es digno de su salario, dice la Biblia, y a esto me refiero cuando toco este tambor de guerra pues la situación está cada vez más perra (dura); nadie quiere pagar el precio, todos se quejan hasta del menor desprecio, como si el éxito no tuviera ya un precio. La educación seguirá siendo la salvación, pero esto no es para todos ya que hay que alimentar al montón; entonces ¿cómo hacemos? Esta es la gran pregunta.
La respuesta está fácil, no demos nada gratis y peor a los haraganes, mostrémosles el camino y démosles semilla para que conozcan el terreno a sembrar para de la pobreza poderlos separar; esta semilla es de carácter personal, no la vende el Gobierno no se encuentra en el bacanal. Esta es la semilla del esfuerzo, herencia de hombres a quienes les trataron grueso.
Cuando el frijol escasea, es señal que estamos cómodos en casa, es señal que nos está cayendo pesada la grasa, es señal que las cosas se pondrán remal, si nos seguimos comiendo y llenando la mente con este tipo de tamal; vamos señores esto no es normal, cambiemos la historia hoy y salgamos finalmente del panal a conquistar nuevos caminos a mejorar nuestros destinos.
La importación no es la solución, el cambio de corazón nos devolverá la razón; nos pondrá a trabajar con mayor esfuerzo y empeño, como si fuéramos nosotros los dueños del negocio evitando tanto tiempo de óseo. Cuando escasea el frijol recuerda que es producto de la comodidad de toda una comunidad, que olvidó que el obrero es digno de su salario.
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