No hay duda que todo en la vida tiene un precio, el silencio, los contactos, los votos en y dentro de la Asamblea Legislativa, los favores personales, las licitaciones y hasta las muertes. Bien dice la Biblia que el amor al dinero es el principio de todos los males, y que por ello muchos han sido traspasados.
Entrando a España, por Barajas en Madrid, noté la cantidad de familias desintegradas por la distancia, todos buscaban una oportunidad de trabajo para mejorar su poder adquisitivo; sueñan con una casa pero jamás tendrán un hogar, pues el precio a pagar es alto, la distancia distorsiona lo poco funcional que es la Familia.
Las mujeres caminaban hasta con tres pequeños de la mano, las abuelas con sus nietos y los esposos con sus amantes; todos viviendo muy campantes, gastan mucho en la comunicación, comparten música por la Web, se dedican una canción, viven de los recuerdos como si en su mente no estuvieran muy cuerdos. Toman fotografías como si con eso se acortaran los días, salen al parque a jugar para su mala fortuna olvidar, ahorran todo el año para no sentir que a sus familias les hacen daño; los muchachos se conforman con un buen perfume pero por dentro su corazón se consume.
¿Hasta cuándo simples amareis la simpleza? ¿Hasta cuándo esperarás? No tardes, puedes perder la cabeza, por una mujer o por falta de destreza; renuncia a lo que le mundo te anuncia, el poder y el dinero nos tienen viviendo en un verdadero chiquero. Esto lo digo pues al ver esto en España siento que me muero, hijos sin padres, padres sin hijos todo por creer que con ello tendremos mejores alijos; disfrutar de tu familia no es una alternativa es una decisión y esta debe ser definitiva, atrévete a marcar la diferencia, renuncia a la vana indiferencia.
La avaricia del siglo XXI la tenemos todos, pues esta se presenta de diferentes modos; para algunos en forma de carro, para otros por medio de una joya, pero la realidad es que la avaricia nos tiene a todos en una profunda olla. Nos jactamos de nuestro poder adquisitivo, pero olvidaos que por ellos tenemos problemas hasta con el sistema digestivo; vivimos tomando medicamento y poco a poco nuestro cuerpo va en detrimento, no sea uno del montón, cambia tu vida rompe las filas de este pelotón. Hombres y mujeres codiciosos que venden u olvidan a sus hijos más hermosos.
Ya no corras tras los Euros o los Dólares, corre tras lo que verdaderamente vale la pena, algo palpable algo sublime, algo que traiga calor en tiempo de frío y frescura en la época oscura, esto sólo lo hace tu Familia y Dios; escucha siempre su voz, sea de DÍA o sea de noche Él evitará que vivas tu vida en un eterno derroche. No importa amigo si a tu familia no la bendices con un nuevo coche, cuando llegues a su presencia no te confrontará por lo no comprado pero si te preguntará si a tu familia tuviste siempre a tu lado; salgamos pues de la avaricia y disfrutemos a la familia que es una verdadera delicia.