Tres mil dólares le pagaban por crimen cometido a un jovencito de catorce años de edad en México los jefes de la mafia; su nombre es Edgar Jiménez Lugo de nacionalidad estadounidense; a punto de abordar un vuelo con destino a su casa en USA fue arrestado por las autoridades mexicanas, admitió haber degollado no menos de tres personas en su corta carrera profesional.
El "Ponchis", como le llamaban sus amigos, es víctima del cartel del Pacifico Sur, y sus jefes mataron las ilusiones de este joven ofreciendo el dinero como recompensa a su mala cabeza; el hambre está robándonos no solo los nutrientes de nuestro organismo sino también la juventud de nuestros hijos, ya que tanto ellos como nosotros olvidamos lo básico de la vida por amor al bendito dinero que todo y a todos compra.
San Diego era el destino final del Ponchis, esto cambió cuando fue confrontado por las autoridades en pleno aeropuerto de Cuernavaca; jamás imagino que sus hechos le alcanzarían tan pronto en su corta vida criminal, pero la realidad ha cambiado para el Ponchis como para muchos otros menores de edad que son víctimas y victimarios a la vez, ellos ignoran la palabra de Dios que dice que la paga del pecado es Muerte.
Todo está fríamente calculado dirán muchos, esto por el hecho que la edad penal en México es de 18 años; esto nos dice que lo único que puede suceder al Ponchis es que le brinden atención Psicológica al respecto, pero quien le devuelve su futuro a este pequeño sicario de sólo 14 años de edad. Edgard el Ponchis está condenado a vivir en la miseria más dura de todas, no la económica, sino la miseria espiritual.
El niño sicario ahora está condenado a vivir bajo la sombra de los hechos de sus manos y lejos de sus hermanos, quienes a sus cortas edades no sufren como el en lupanares; ellos tiene esperanza, como muchos si hoy reflexionan y cambian de actitud; de no hacerlo esto los llevará en vida a vivir en un ataúd de complejos y paranoias de persecución.
La historia se repite también en el Salvador, donde los jóvenes son utilizados y victimizadas por los grandes de las mafias y familias del crimen organizado; les ofrecen un par de pesos y con ello les consumen hasta los huesos, los separan de la familia natural para involucrarlos hasta terminar muertos dentro de un penal, no cabe duda que Dios es la única salida, quien ama a cada hombre y lo diré hasta que se seque del todo mi saliva.