Que emoción la que siento al estar sobre una ruta Internacional de IBERIA, volando a casa después de estar por más de diez días en Tierra Santa. Los s sentimientos son encontrados, por haber dejado atrás a buenos amigos y hermanos Israelitas, y a la vez con el inmenso deseo de llegar a casa y compartir con los nuestros las buenas experiencias, esas cosas espirituales que quitan del corazón las dolencias; las compulsiones cambiadas por nuevas emociones.
La experiencia es única y sensacional, visitar los lugares santos que contiene Jerusalén, la Capital del Mundo, donde millones de personas llegan cada año es busca del Pastor del rebaño; hablo de Jesús de Nazaret, quien por más de treinta y tres años nos mostró el camino, la verdad, y la vida. Sin Él el mundo no tiene alternativa. Solo Él hace que corran de tu corazón ríos de agua viva. Sólo Él es capaz de quitar de nosotros el anti faz de la hipocresía esa que nos empuja a tener rencilla.
Volando comprendí que el Salvador, a quien de pequeño recibí, fue al mismo que por muchos años resistí, lleno de curiosidad creí que yo sabía más que el resto de la humanidad; negaba su existencia con mis palabras, se notaba mi negligencia en mis procederes, pues en la escuela no era bueno ni para cumplir con mis deberes. Hoy te pregunto mi amigo ¿y tú sin Dios quién crees que eres? ¿Crees que saldrás sin culpa de los pecados que de Dios te tienen separado? Una cosa te garantizo, sin Dios estas comiendo chorizo.
Toma tiempo y arrepentimiento entender que de esto no te miento, no pretendo convencerte no gano el cielo con en la Iglesia tenerte, pero tu vida puede cambiar si a Dios en ella le das su lugar; para ello no necesitas creerme a mí solamente, sino sólo reconocer a Jesús delante de toda la gente, reconocer que Él es el Omnipotente y es Él Solamente. No te invito a una nueva religión sino a tener por medio de Cristo para con Dios una nueva comunión, para esto no necesitas invitación solamente reconoce tu verdadera condición.
Sobre el Mar Mediterráneo he comprendido que la vida sin Dios no tiene sentido, que lo antes sucedido cambió de rumbo, nos dio nuevo sentido, como dándonos a entender que sin Cristo a Dios jamás vamos a conocer; es más, si le niegas estas caminando a ciegas; deambulando por el camino arriesgando tu propio destino. Para esto no tienes que volar tan lejos ni pensar en lo que estás pasando, sino simplemente darte cuenta de lo mal que la estás pasando. Me despido de ti en este sentido, pero mis oraciones por ti algún día tendrán sentido.