Cómo cambia todo con una óptica diferente de las cosas, recientemente salí de viaje a una campaña a Boston; cuando llegué al aeropuerto fue una maravilla, la gente tomando fotos, las filas muy cortas, la amabilidad de mis amigos del aeropuerto me hicieron sentir como en casa. Todo esto lo disfrute por el hecho de saber que estaba por cambiar de ambiente, estaba platicando con mucha gente, quizá para algunos yo les era indiferente pero en lo que a mí respecta me encanta interactuar con la gente.
Tan pronto como inició el chequeo casi me muero, les botaban todo el queso a nuestra gente; en mi mente dije ¿y qué es esto? compatriotas encomenderos gritando auxilio para con el mero mero; llevaban naranjas, pollo, melones y no dudo que algunos millones. Todos bien trajeados como decimos en El Salvador, no importando el calor ni el exceso de sudor.
Los gringos siempre molestos, como si los Salvadoreños fuéramos de palo; nos revisaron hasta las corazonadas y a algunos les dieron un par de nalgadas por mal portados en especial a esos que les dicen deportados, tan pronto como se levantó el vuelo saqué mi pañuelo, pues me puse mocoso de tanto gozo. Abrí la ventanilla del avión y lo primero que sentí, fue un sentimiento de culpa por abandonar mi patria, pero yo de eso no tengo culpa.
Pero cuando el avión se elevó, mi corazón se calmó, veía desde mi la ventanilla a la gente, como vendía cocos y quesadillas; no hay duda los Salvadoreños somos "cachimbones" para el trabajo y duros para los trompones de la vida, esos que estamos viendo a diario con tanta violencia y desempleo inundaciones y tentaciones y vapuleos. Eso sí a nuestros hijos procuramos cumplirle todos sus deseos.
La comida la sirvieron temprano, de entrada me ofrecieron licor de banano, ese que está de moda el que después de tomar cuesta hablar sano; la tienda libre de impuestos nos causó un desbalance en el presupuesto ya casi a mi mujer le quitaba el puesto, perfumes, bolígrafos, whiskey, decía la señorita con una hermosa y linda carretilla, de broma en broma nos sacó a todos de nuestras casillas. Finalmente no compré mucho pues como soy salvadoreño soy medio chucho.
Lo que pretendo contarles mis amables lectores es que el mundo está lleno de mil sabores, no todo es amargo, no todo es largo , no todo es dulce, no todo nos luce; busquémosle el lado bueno a la vida, intentemos buscar la salida. No te enfoques en lo malo, no sea que en el camino te equivoques, y luego de haber fracasado termines con la vida disgustado y la gente te conozca como el hermano fracasado, no impidas que la vista se te acorte a todo lo negativo dale corte; dale altura a tus sueños que Dios será quien le ponga mayor empeño, no vivas el ayer, no te anticipes al mañana, pues Dios es el Dios de toda la semana.