Esta es la hipótesis que hoy sostengo, por el simple hecho que desde chicos todos pasamos por momentos de desconfianza por la influencia de nuestros padres y amigos; esto va con el tiempo formando una cárcava de el corazón sin ninguna razón, minando hasta que poco a poco nos va matando toda esperanza y confianza en aquellos que nos rodean.
El león juzga por su condición, dice una muy famosa canción, esto es una realidad que podemos afirmar sin ninguna dificultad; ya que todos los que las hacemos las tememos, esto nos impide el desarrollar el elemento de nuestra tesis: La confianza, la cual es básica en el desarrollo de nuestras relaciones interpersonales y hasta en las relaciones carnales.
En el amor no se trata de víctima y victimario, es una unión de corazones no importando quien tiene en ella las mejores razones; el amor es un sentimiento manifestado por un común tratado o acuerdo, esto lo entiende todo aquel que está cuerdo; en el amor no hay temor, es por ello que hoy te invito a que de la mentira des un salto, antes que la mentira te cause un infarto.
Es pues tiempo de cultivar la confianza, es tiempo de acortar la distancia, olvidando la desconfianza y evitando la extravagancia y arrogancia; para ello hablaremos con franqueza aunque en ocasiones le duela a la niña fresa, aunque ofenda al que más se defienda, aunque marque la vida de la mejor defensa. Renunciemos a la mentira, ya no gastemos tanta saliva, busquemos de una sola vez la salida.
Mi propuesta es sencilla, no practiquemos la mentira no iniciemos esta pesadilla que nos hundirá hasta las rodillas; las consecuencias son mortales hasta en los que creen que son inmortales, esos que se cantonean por la calle como si todo les pertenece hasta el más pequeño detalle, no compliquemos lo por Dios establecido, pues si seguimos rebeldes la vida pierde su sentido.
La honestidad te ayudara a tener una verdadera amistad, aunque que te quedes con la mitad de tus amigos en la vida harás menos enemigos; aunque duela sé siempre honesto, habla con transparencia y no pierdas la paciencia, dile lo que piensas y sientes, compórtate como un caballero o una dama pero en el proceso jamás pierdas la calma. Pues la confianza pagará siempre tu fianza hacia la libertad.